Bebimos vino y hablamos de todas esas canciones que algún día llevaríamos en la guantera del coche. Queríamos ser estrellas del rock, coleccionar grouppies eléctricas y follar hasta acabar gastando todas las cuerdas de nuestras guitarras. Pero acabaste diciendome que el amor se hace bajo las estrellas en las noches de verano. Y yo te dí la razón. Mientras, te servía otra copa de vino mientras los aviones sobrevolaban nuestras cabezas y se llevaran lejos nuestras voces.
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