Hay noches en las que decido desconectar por mi propia voluntad, quizás debido a que el sueño arrastra mi cuerpo y sella mis párpados. Hay otras noches en las que marcho porque él ya se fue.Es entonces cuando subo las escaleras camino a mi habitación. Buscas rápidamente el pijama que cada mañana dejas tirado por algún rincón del dormitorio. Sientes como el frío de la ropa helada invade tu cuerpo y rápidamente abres las sábanas, hora de dormir. Es entonces cuando te vuelvo a recordar, cuando vuelvo a echar de menos que me rodees con tus brazos, me beses y susurres un cálido te quiero bajo las sábanas aterciopeladas, y cuando de pronto, las lágrimas vuelven a caer por el simple echo de no estar junto a él en ese mismo instante. También hay noches como la de hoy que le planto cara al frío del pijama y decido escribir pequeñas anécdotas de adolescente quinceañera... pero siempre, contigo en mi mente.
00:16, ahora sí, hora de dormir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario